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Para el mandatario distrital, con el fortalecimiento de la institucionalidad local, en vez de trabajar de espaldas a ella, e invertir los recursos que aquí recogen las entidades nacionales que tienen jurisdicción en el territorio en un mayor porcentaje, la ciudad pasaría de las tinieblas a la luz.

En su participación en el foro Semana “Cartagena es de todos los colombianos”, realizado en el hotel Intercontinental, manifestó que más allá del cariño que todos los colombianos sienten por Cartagena, de las noches mágicas y los atardeceres de ensueño, de ser la cuna de Colombia y la Fantástica, la Heroica donde la conjugación de razas creó el más variado crisol de pieles, ritmos y sabores, Cartagena es verdaderamente tierra de todos y explicó por qué el Alcalde de Cartagena necesita consultar para desarrollar su política pública con más instituciones de la que es posible.  

“Somos el único territorio, hasta donde me da mi conocimiento, donde confluye una pluralidad de jurisdicciones que agravan los problemas que de por sí son complicados para otras ciudades:

Mar territorial y bajamar: Armada Nacional – Dimar –

Fortificaciones y Bienes de Interés Cultural: Ministerio de Cultura

Sede Alterna de Gobierno: Presidencia y Cancillería

Cuerpos de agua internos: Cardique

Territorio Insular: Agencia Nacional de Tierras

Comunidades afro y víctimas: Ministerio del Interior

Mar protegido: Parques Nacionales Naturales

Puertos y concesiones: ANI y MinTransporte

Para el mandatario distrital el avance de Cartagena depende de la mirada del gobierno nacional.  “Eso en teoría se oye magnífico si sucedieran dos cosas: la primera es que las autoridades nacionales ayudaran a fortalecer la institucionalidad local y en vez de trabajar de espaldas a ella, trabajaran con ella, y la segunda, si los recursos que aquí se recogen se reinvirtieran en un mayor porcentaje aquí mismo. Pero no sucede de esa manera”.

Explicó que por esta fragmentación, lastimosamente los recursos con los que cuenta Cartagena son muy limitados para resolver los problemas estructurales de la ciudad. No sólo muchas de las empresas no tributan aquí la totalidad de sus impuestos, sino que como lo vimos hay muchísimas jurisdicciones extractivas en la ciudad.

“Parques Nacionales Naturales es un ejemplo. Los recursos que aquí se recogen por concepto de ingreso al Parque Corales del Rosario alimentan una bolsa nacional y no se reinvierten en su mayoría aquí en Cartagena, o los 46 mil millones que el Distrito le pasa a Cardique, no necesariamente se invierten en Cartagena, sino que se pueden ir a cualquiera de los municipios de jurisdicción de la autoridad ambiental, todo porque el DANE no nos certifica que tenemos una población de más de 1 millón de habitantes”.

Además, Cartagena cuenta con un presupuesto de Ingresos Corrientes de Libre Destinación de 198 mil millones de pesos. Eso es muy poco y si a eso le suma una institucionalidad históricamente incapaz de crear y gestionar proyectos con las autoridades nacionales, quedamos muy limitados para sanar la inmensa brecha de desigualdad social y el atraso físico de nuestro territorio.

En su intervención en el foro, el alcalde Londoño manifestó que los innumerables procesos que han enfrentado nuestros mandatarios es evidencia clara de la perversidad de nuestro sistema político local. Pero, más aún, denota que los cartageneros deben redefinir la forma como vemos y entendemos lo público.

“La Alcaldía debe dejar de ser vista como el mayor empleador, el financiador de actividades electorales, el trampolín a la riqueza o el centro de gravedad de todo lo ilícito”.

Manifestó que la ciudad en estos años de letargo institucional se ha ido atrasando aún más en las deudas que tiene para con sus ciudadanos. Si bien, como sociedad hemos aprovechado el buen momento por el que pasa nuestro país, y nos hemos beneficiado del buen gobierno del Presidente Santos, no hemos podido dejar atrás procesos politiqueros que enlodan nuestra capacidad de desarrollo.

“La mala política siguió creyendo que Cartagena era, como lo pensó Morillo en su momento, un fortín que le permitiría ganarse por las malas, lo que no tuvieron el valor de conseguir por las buenas. Y esa relación perversa con lo público no es sólo de los políticos tradicionales, sino también y más importante aún de los ciudadanos. Desde el que pide una corbata, hasta el funcionario público o contratista por prestación de servicios que hace trampa al no trabajar en lo que le toca, pasando por el mal llamado veedor que extorsiona al gobernante de turno”, dijo.

El alcalde Londoño dijo que es cierto que tenemos que empezar por reconocer que en Cartagena “sí existe una deuda social histórica acumulada, pero que de nada vale reconocerlo si no estamos dispuestos todos a pagar nuestra cuota de retribución a la sociedad en la que nacimos o que llamamos nuestra. La deuda no se la pagan únicamente los ricos a los pobres, la deuda se pagará en su totalidad cuando cada cartagenero viva su vida de forma tranquila, con la certeza que sus hijos tendrán las mismas oportunidades que aquellos que nacieron en Bogotá, Medellín o Barranquilla”.  

Y se preguntó: “Ahora bien… ¿cómo pasamos del morbo amarillista del rating, del titular negativo a la acción? La respuesta está en gobernar para y por Cartagena”.

Agradeció al presidente de la República, no sólo por ser su mentor y ejemplo, sino que le dio la oportunidad de cosechar el mayor honor de su vida: servirle a la ciudad en su momento de mayor crisis. “Solo espero que la historia diga que, en la hora más oscura, hubo luz en medio de las tinieblas. Dure lo que dure este encargo, seguiremos tomando las decisiones que Cartagena necesita con el concurso de todos”.

Sugirió que para salir de esta crisis se debe forjar una nueva institucionalidad, hacer una reforma administrativa generalizada. “No podemos seguir gobernando una ciudad en 2018 con instituciones de 1940.  Hoy en día la Alcaldía no está en óptimas condiciones para asumir a plenitud todos los compromisos que le exige una ciudad como la nuestra. Menos aún si la costumbre política era, al parecer, endilgar puestos y secretarías a cambio de votaciones y apoyos electorales”.

Y dijo las actividades que trabaja Por Cartagena: terminando el plan de reforma integral a las instituciones y personal del Distrito de Cartagena, el listado de necesidades de la Alcaldía en materia de órdenes de prestación de servicios, la plataforma virtual para el banco de hojas de vida.

Pero todo esto será posible si todos nos comprometemos con una Cartagena más y mejor educada. “No queremos que este siga siendo una mal llamada “tragedia de los comunes”, tierra de todos, tierra de nadie. Es esa la razón para poner en marcha de mano de los gremios y líderes educativos el Plan Maestro Educativo que será presentado al Concejo de Cartagena para su aprobación”.

Y dijo que esa educación tendrá como ñapa que en 2018 Cartagena tendrá un PAE construido de la mano con Colombia Compra Eficiente, el primero de la región. Así mismo, desde que llegamos advertimos el mal estado de nuestra infraestructura educativa, razón por la cual iniciamos una inversión en 27 instituciones educativas que necesitaban reparaciones locativas críticas, que no se hacía hace años.

El presupuesto se diseñó sin criterio electoral, “poniendo recursos en lugares que los políticos electos no consideran “sexys” o que no dan capital político. Recursos que sacarán a Cartagena del atraso histórico como por ejemplo: cuantiosas inversiones en fortalecer las inspecciones de Policía y comisarías de Familia, pequeñas infraestructuras barriales necesarias para el buen vivir de cartageneros, el pago de sentencias, desacatos y acciones populares, inversión en la correcta defensa jurídica, turismo y medio ambiente”.

Pero, nada de esto vale sino nos trazamos una “mega meta” como ciudad, manifestó el Alcalde. “Y en esto voy a coincidir con Adolfo Meisel, porque es su idea y su visión  logró imprimir en mi esta aspiración: debemos hacer de Cartagena un territorio libre de pobreza extrema en 2033 – a sus 500 años de fundada”.

Por eso, el próximo 15 de diciembre se lanzará el Fondo para una Cartagena Equitativa, que se nutrirá de recursos distritales, nacionales e internacionales y que será capaz de recaudar e invertir los 2.5 billones de pesos necesarios para cumplir esta tarea en 16 años.

“Cartagena ha empezado a caminar hacia ser la Ciudad de la Esperanza. Una ciudad que saque lo mejor de cada ciudadano y que reciba a todos sus visitantes con los brazos abiertos. Una Cartagena heroica y pujante que logre por fin deshacerse de sus cadenas”.

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